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¡Somos los mejores!

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Se da la circunstancia de que en una Comunidad de Propietarios que administro, el Presidente es el mismo desde hace unos diez años (cada año es renovado en el cargo). Dado que la Comunidad va bien, nada hace que los vecinos piensen en cambiar a “su Presidente”, quien por otra parte no tiene inconveniente en continuar en el cargo.

Hace unos días se celebró la Junta Ordinaria, en la que, según lo expuesto, y tras presentar las cuentas del ejercicio, aprobar el presupuesto, y fijar las cuotas del nuevo ejercicio, el Presidente fue renovado en el cargo, al igual que el Administrador (yo mismo).

Al finalizar la junta, el Presidente me dijo con satisfacción: ¡Somos los mejores!”

Lógicamente, mi satisfacción fue equiparable a la suya, no sólo por continuar en el cargo, sino por la confianza que la comunidad en general, y el Presidente en especial, mostraban hacia mi labor.  

Todos aspiramos a ser los mejores. Desde que nacemos, nos inculcan que debemos ser mejores que los demás; los padres ya son competitivos con respecto a sus hijos (¡y no digamos los abuelos con respecto a sus nietos!), así que cuando crecemos, nosotros mismos no podemos más que ser así, porque es la actitud que nos han inculcado y la que hemos visto en nuestros mayores y en nuestro entorno.

Supongo que no hay nada malo en querer ser los mejores. Pero creo que lo verdaderamente importante es hacer bien las cosas.

Y ¿qué es “hacer bien las cosas”?

Debemos tratar de hacer las cosas de la mejor forma posible, es decir, tratar de hacer todo lo mejor que podamos en casa ocasión, en cada actuación. Si lo hacemos así, es casi seguro que llegarán los buenos resultados, y con ello, es probable que mantendremos la confianza de nuestros clientes.

Pero por encima de todo, hacer bien las cosas implica que debemos actuar correctamente, con independencia de los resultados. No sólo porque es lo correcto, sino porque aunque las cosas no salgan siempre bien (todos cometemos errores), nadie podrá quitarnos la tranquilidad interior que nos concede haber actuado correctamente.