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Un personaje de la música al que admiro es Dave Grohl, quien fuera miembro del grupo Nirvana. Creció eclipsado por Kurt Cobain, su amigo y líder del grupo, y tras perderle por su muerte prematura, se rehizo y fundó el grupo Foo Fighters, con el que ha demostrado su enorme talento musical y su fuerza artística.

 

Con motivo de sus 48 años, un tuit recoge una playlist de Youtube con algunas de sus actuaciones más valoradas, acompañado de un poderoso mensaje:

“Nadie puede ser tú, y ese es tu poder”

poder

Podemos aplicarlo a nuestro crecimiento personal, tratando de encontrar ese poder interno que todos tenemos, ese “algo” que nos hace únicos.

Pero aquí me interesa aplicarlo al crecimiento profesional. Creo que nadie tiene la fórmula mágica para el éxito, por más que se nos puedan dar pautas o directrices que nos ayuden en nuestro camino; un camino por el que antes pasaron otros, con mayor o menor fortuna. Entonces, ¿qué hacemos?

Como dijo Thomas Edison, “el éxito se compone de un 1% de inspiración y de un 99% de transpiración”.

¿Qué es el 99%? Es nuestra capacidad de esfuerzo, de sacrificio, de compromiso con nuestra labor.

Y ¿qué es el 1%? Es nuestro estilo personal y único, acorde con nuestra personalidad, sensibilidad, creencias y aspiraciones. Y ahí reside nuestra inspiración, aquello que marcará la diferencia. Porque si es verdad que nadie puede ser tú, tienes que aprovecharlo. Como dice Grohl, ese será tu poder.