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El otro día leí un artículo que hablaba sobre “el estrés de las comunidades de vecinos”. Enlace aquí:

http://salamancartvaldia.es/not/51795/el-estres-de-las-comunidades-de-vecinos

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Me llamó la atención la visión sobre la vida en comunidad. Comparto el contenido del artículo porque los tiempos han cambiado. La vida en sociedad es diferente. Hemos pasado de las poblaciones pequeñas y rurales, a poblaciones grandes y urbanas. Este cambio ya de por sí comporta unos hábitos de vida diferentes. La vida en los pueblos es más tranquila, todo transcurre más despacio, hay menos ruido y contaminación… La ciudad tiene muchos atractivos, pero la vida transcurre a otro ritmo, y los problemas de convivencia son diferentes.

El Derecho es el sistema que establece las normas de convivencia y que permite una resolución civilizada de los conflictos humanos. Sin embargo, hoy en día parece que la conflictividad es mayor. Los problemas de la sociedad, la crisis económica, el paro, recortes sociales, etc., han provocado una mayor crispación, y la gente traslada su frustración a sus relaciones interpersonales.

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Pero mi visión como Administrador de Fincas es diferente, o al menos, la percepción que tengo de la convivencia en las comunidades que administro. Ante estas situaciones, los Administradores de Fincas desempeñamos un papel importante para la resolución pacífica de los conflictos vecinales, favoreciendo una convivencia pacífica en las comunidades de propietarios.

Con frecuencia me encuentro con que algunos vecinos se aproximan antes de iniciarse una junta de propietarios, y me comentan en privado que traslade a sus vecinos algún ruego. A título de ejemplo, que no tiren objetos por el patio de luces, o que cierren la puerta de la escalera por seguridad, o que no se dejen sueltos los perros por la escalera, o que los dueños de los animales limpien lo que estos ensucien, o que no entren mojados en la escalera porque resbala el piso y se pueden producir caídas, o que la televisión no se ponga a un volumen que trascienda del propio piso, o que no se camine con tacones por el piso, etc.

La mayoría de estas normas son reglas de conducta cívica, normas no escritas, que se presuponen conocidas por cualquier “ciudadano”.

Cuestiones que pueden parecer de poca importancia, pero que pueden convertirse en un serio conflicto entre vecinos.

Nuestra intervención en estos casos resulta esencial para conseguir instaurar en la comunidad una cultura del respeto a las normas de convivencia, al mismo tiempo que una cultura de la tolerancia.  Es decir, todos los vecinos deben cumplir las normas, pero también aprender a tolerarse, puesto que la convivencia comporta una serie de molestias consustanciales a la vida en común.

Desde este punto de vista, los Administradores de Fincas somos pacificadores”. Tenemos que aplicar nuestra mediación y negociación al servicio del sentido común, evitando mayores enfrentamientos entre vecinos.

Una labor más entre las muchas que desempeñamos los Administradores de Fincas.  

¡Haya paz!

@fabio_balbuena

fabiobalbuena.blogspot.com