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Casualmente me he topado con un eslogan publicitario de una tienda de productos para animales, que decía así: “entendemos a las mascotas”.

Como no podía ser de otra manera, he trasladado el mensaje a mi profesión y he pensado:

“Los Administradores de Fincas entendemos a los vecinos”. Pero, ¿es así?

Con demasiada frecuencia escuchamos a compañeros quejarse de las particularidades de los vecinos de las comunidades de propietarios y de las dificultades que plantean en el día a día.

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Podemos decir que una comunidad es un prisma con muchas caras, a través de las cuales pasa la luz, llegando al Administrador de la finca múltiples haces que debe manejar. Habrá de tratar con proveedores, comerciales, organismos públicos, y especialmente, con vecinos de la comunidad.

En mi opinión, centrar el foco en las dificultades del trato con los vecinos supone un punto de vista en el que se filtra la relación entre los clientes (las comunidades) y el Administrador de Fincas, para ver solamente una cara del prisma.

¿Qué ocurre si cambiamos nuestra actitud, si vemos todas las caras del prisma? O mejor, ¿qué ocurre si cambiamos de enfoque hacia el haz de luz de las relaciones con los vecinos?

“Si yo cambio, todo cambia” . Lo que muchas veces podemos ver como manías o personalidades conflictivas no difiere mucho de las rarezas o particularidades de cualquier persona, incluidos los Administradores de Fincas.

Cuando cambiamos de actitud, empatizamos, tratamos de comprender a cada persona, buscar la mejor solución posible a lo que se nos presenta, con auténtica vocación de servicio, es cuando empezamos a percibir esta profesión en formato multicolor.

Como nos dijo @AdmMaribel en #AFMinero2016, “somos profesionales, escuchamos, motivamos, empatizamos y ayudamos”, y es entonces cuando “entendemos a los vecinos”.