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El escritor ruso Isaac Asimov, uno de los máximos exponentes de la literatura de ciencia ficción, escribió las Tres Leyes de la Robótica. Aparecidas por primera vez en el relato Runaround(1942), son un conjunto de normas que la mayoría de los robots de sus novelas y cuentos están destinados a cumplir.

las tres leyes de la administracion de fincas

Las Tres Leyes de la Robótica son:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes de los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley.

Haciendo una analogía se me ha ocurrido trasladar esta teoría a las Comunidades de Propietarios para hablar de las “Tres Leyes de la Administración de Fincas”, que podrían ser las siguientes:

  1. Un Administrador de Fincas no ha de dañar a una comunidad de propietarios o, por inacción, permitir que una comunidad sufra daño.
  2. Un Administrador de Fincas debe obedecer las órdenes de las comunidades de propietarios, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la primera ley.
  3. Un Administrador de Fincas debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley.

Veamos:

  1. Los Administradores de Fincas prestamos nuestros servicios a las comunidades de propietarios administradas, debiendo evitar causarles daño, por acción u omisión. Esto supone que debemos poner todos los medios a nuestro alcance, nuestra formación y experiencia al servicio de las comunidades, evitando que se les causen daños tanto por acción como por omisión.
  2. Los Administradores de Fincas trabajamos para las comunidades, y hemos de obedecer sus órdenes, que emanarán de los órganos directivos, o de la junta de propietarios. Ahora bien, como excepción, deberemos desobedecer las órdenes si entran en conflicto con la primera ley. En tal caso, nuestra obligación pasará a ser la de informar a la junta de propietarios de tal circunstancia, para que adopte la decisión que proceda.
  3. Los Administradores de Fincas hemos de proteger nuestra propia existencia y supervivencia, en la medida en que esta protección  no entre en conflicto con la primera o la segunda ley. Esto significa que debemos estar dispuestos a perder una comunidad antes que:
    • causarle algún daño, tanto por acción como por omisión
    • obedecer una orden que pueda causar un daño a la comunidad

En el caso de la robótica, Asimov decía que creó las tres leyes de la robótica como medida de protección para los seres humanos, con el propósito de contrarrestar el llamado complejo de Frankenstein, es decir, el miedo de los hombres a que las máquinas se rebelen contra sus creadores. Pero dado que los robots no tienen “moral”, estas tres leyes no constituyen un “código moral” para ellos, sino que forman parte de la configuración de su cerebro positrónico, y por lo tanto los robots sólo pueden cumplirlas inexorablemente.

En cambio, puesto que los Administradores de Fincas sí tienen “moral” (o deberían tenerla), las Tres Leyes de la Administración de Fincas deberían ser cumplidas por todos los Administradores de Fincas por una cuestión de principios, más que por simple predestinación.

Esta es la teoría. Después viene la práctica, pero ésa es otra historia.