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¿Cuántas contraseñas distintas gestiona un Administrador de Fincas? y lo más importante ¿lo hace de forma segura?

He de reconocer que en este asunto, hasta hace pocos años, yo era un auténtico desastre. La primera contraseña digital que seguramente todos hemos utilizado ha sido la de la tarjeta de crédito, que nos permite sacar dinero de un cajero automático, utilizando un sistema casi inamovible al paso del tiempo (y que ya sabemos lo inseguro que es). Luego llegó el PIN de la alarma del despacho o casa, y más recientemente, el PIN (y el desconocido y olvidado PUK) del teléfono móvil.

Hasta aquí parecía todo “controlado”, ya que eran claves tan fáciles de recordar como inseguras, pues generalmente siempre son cuatro números, es decir, solo 9.999 combinaciones posibles (o lo que es lo mismo, menos de un segundo para reventarla cualquier artilugio tecnológico del siglo pasado).

Pero hasta aquí la privacidad era máxima, pues apenas compartíamos con nadie ese PIN, y generalmente hasta éramos tan osados que utilizábamos el mismo para sacar dinero de un cajero que para bloquear la taquilla del gimnasio o para utilizar el teléfono móvil.

Pero la era digital llegó para “complicar” esto de las contraseñas hasta el infinito. Cada vez que nos damos de alta en cualquier página web (para comprar un billete de avión, reservar un hotel, o realizar una compra), acabamos teniendo que decidir una contraseña, y en ocasiones, a expensas de un nivel de seguridad que no decidimos nosotros: combinaciones obligatorias de letras y números, algún que otro símbolo, de más de 4 dígitos, o incluso que debemos renovar cada cierto periodo de tiempo y no podemos repetir la anterior.

¡Quiero seguir usando mi 1234!, habremos pensado alguna que otra vez.

Yo acababa tomando una de estas dos decisiones:

  • Me invento una nueva cada vez, y al final acabo teniendo que usar la opción de “olvidé mi contraseña”.
  • O utilizo mi contraseña habitual, con el riesgo de poner en riesgo el acceso a lugares realmente seguros, como la banca online o mi cuenta en paypal.

¿Cómo lo haces tú?

lastpass

Cuando se trata de un Administrador de Fincas, parece que esto se complica un poco. Si tienes un volumen alto de Clientes -¡buen trabajo!-, y gestionas una cuenta corriente para cada uno de ellos (o probablemente más de una), con poco riesgo a equivocarme tendrás un montón de contraseñas que te ha facilitado el banco para acceder a la banca online de cada cuenta, con suerte agrupadas en alguna de las entidades.

Aquí es donde le veo una gran utilidad: últimamente, cuando visito despachos de Administración de Fincas, observo como gestionan con cierto ‘agobio’ las contraseñas de banca online, que acaban llevándole a disponer de algún lugar físico donde apuntarlas, con el riesgo evidente que ello conlleva. Y ya apenas me sorprendo cuando veo que “ese lugar” es un documento (Excel, Word, ..) guardado en el escritorio del ordenador, que es peor que tenerlas apuntadas en un post-it en la pantalla, pues esto último al menos requiere que quien te las quiera robar deba llegar físicamente hasta tu lugar de trabajo, mientras que lo primero puede hacerlo cualquier jovenzucho con ganar de subir su ego de ‘hacker’.

Pues os comparto una herramienta que he descubierto recientemente (después de comparar entre las mejores) que uso diariamente, y a la que le confío todas -pero solo- mis contraseñas menos comprometidas, y que me ha permitido olvidarme de recordar las que utilizo: LastPass

LastPass es un sencillo gestor de contraseñas online, donde te creas tu “caja fuerte”, y ahí puedes guardar todas tus contraseñas y notas seguras, protegidas mediante tu contraseña de “alta seguridad”, que es la única (de ahí lo de “last”) que debes recordar y no compartir con nadie.

¿Qué te ofrece LassPass?

  • Guardar en tu caja fuerte todas tus contraseñas, muy bien ordenadas y localizables fácilmente.
  • Crear automáticamente nuevas contraseñas seguras (hasta 12 dígitos, con combinaciones de letras, números, mayúsculas y minúsculas, y símbolos) cada vez que, por ejemplo, te das de alta en una web donde no quieres compartir ninguna de tus contraseñas habituales.
  • Recordarte con una asombrosa facilidad la contraseña que debes utilizar cuando accedes a la página de login de cualquiera de esos sitios.
  • Permitirte crear una nota segura, que puedes usar para guardar otras claves o contraseñas, como la de la alarma, la taquilla del gimnasio, el PUK del móvil, etc…
  • Multiplataforma, ya que LastPass está disponible en cualquier lugar que lo necesites, simplemente con que tengas acceso a internet (incluso tiene una opción de exportar la caja fuerte a papel).

Hasta aquí es tan sencillo como esto.

Pero a lo que le he encontrado una gran utilidad es a la sincronización que tiene con tu navegador web, ya que, te sugiere las diversas contraseñas que tiene memorizadas para una determinada página web.

Pues con LastPass esto está solucionado: te permite crear tu caja fuerte, generar una contraseña segura para cada usuario de banca online (así evitas utilizar la misma en todas), y cuando en una misma entidad tienes más de una, te propone elegir con qué usuario/contraseña quieres entrar, entre todos los que has almacenado en la caja fuerte. ¡Así de sencillo!

Y si quieres acceder excepcionalmente desde algún otro lugar distinto del despacho, no te preocupes por si no recuerdas alguna contraseña: con LastPass te puedes llevar tu caja fuerte también en el móvil, siempre sincronizada (aunque está opción es de pago).

Y recuerda, estas son tus contraseñas seguras. Cuando te des de alta en una web que no quieres utilizar ninguna de tus contraseñas seguras, pídele a LastPass que te cree una aleatoria, y que la memorice para cuando vuelvas a esa página.

Pero como todo en internet, tiene su pero: le estás facilitando a una compañía (Lastpass) que conozca todas tus contraseñas. Por este lado, no he encontrado en internet ninguna noticia relacionada con esta compañía y quejas de usuarios sobre posible mal uso de esa información, salvo una nota de prensa de la compañía donde informaban que habían sufrido un intento de ataque que supuestamente no comprometió su seguridad. Como siempre, es recomendable fiarse… hasta un punto.

A mí me ha parecido una buena herramienta, y la uso desde hace unos meses, a diario. Espero te pueda ayudar a ti también; por eso te lo comparto.