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Huye de los hábitos; te harán estar una falsa zona de confort, y no sabes lo que te estás perdiendo. Si todos los días comes arroz hervido, posiblemente no te morirás.

Antes de escribir este post he releído el que hizo hace unos días Ivan Gea sobre sus conclusiones del I Congreso Internacional de Administradores de Fincas de Sevilla, celebrado en el mes de Junio, y al que tuve la ocasión de asistir.

Soy inkieto (con k de AAFFinkietos), y creo que lo contrario es un error. En la profesión de Administrador de Fincas, como probablemente en otras muchas, estar parado es retroceder. Pero muchos no se dan cuenta, y de su día a día solo se quedan con los mensajes negativos, los problemas (no en vano, a cualquier asunto se le llama “incidencia”), lo de que todo está mal….. pero nada es culpa mía.

Universidad de Burgos - Administrador de Fincas

La semana pasada hice el pequeño esfuerzo de estar en la Universidad de Burgos, asistiendo a varias de las clases presenciales con los alumnos del curso de experto inmobiliario que imparte la Universidad. Si ya los pasillos y las aulas de una facultad me transmiten buenas sensaciones, compartir charlas con alumnos que pronto ejercerán la profesión es reconfortante e ilusionante: ¡te carga las pilas!

Es habitual, casi una norma, que las charlas con otros profesionales en la cafetería, la tertulia después de la cena, o incluso compartiendo una copa en una terraza al fresco de la capital burgalesa (por cierto, paso del Camino de Santiago francés), sean lugar habitual para hablar de los agobios de ejercer esta profesión, especialmente cuando llevas muchos años. Y no están faltos de razón, pero la única forma de soportar y superar esos malos momentos (que no son tantos, pero “los árboles no nos dejan ver el bosque”), es poner en valor los otros, los buenos. ¡Dale la vuelta a la pirámide!

En Burgos asistí a la graduación de los alumnos que terminaban este año el tercer curso, y ver la alegría, los aplausos, incluso algunos vítores, con los que subían a recibir el titulo que les acredita como nuevos profesionales del sector, me hizo ver que realmente los que están equivocados son los que solo hablan de estrés, de precios, de crisis permanente, …. de todo está mal. Así que probablemente, el año que viene, o el otro, vuelva a ese Aula Magna de la Universidad de Burgos, esta vez ni como peregrino ni como invitado.

Es evidente que las cosas, todas, siempre, pueden mejorar, pero para eso debe haber ilusión por la profesión, y ganas de aportar cosas nuevas que la hagan avanzar y adaptar a los cambios. Y en los ratos de ocio en Burgos, que también los hubo, pude compartir buenas charlas con algunos directivos de Colegios Territoriales de España, y puedo decir que de la mayoría me llevé gratas sorpresas: de algunos por la juventud y el empuje que demuestran, otros, a pesar de los años en cargos institucionales, ilusionados con renovar y mejorar el funcionamiento global, la imagen, formación y reconocimiento de los profesionales (algo, cuanto menos, desconocida), y ya no tanto por algunos males magnificados que pasan a estar en segundo plano.

Como escuché hace algún tiempo (y no recuerdo a quién), la profesión de Administrador de Fincas no se elige de pequeño (la mayoría de los graduados en Burgos pasaba de los treinta), pero es excepcional el que sale de ella, y por tanto, si has decidido trabajar aquí por mucho tiempo, procura disfrutar de ella lo más que puedas. Comienza el día pensando que siempre aprenderás algo; y si no, cambia.