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Entro en una tienda de zapatillas y leo: “Eres más feliz en zapatillas ;)”
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Eso me hace pensar: “Eres más feliz en el despacho” ¿Qué hay de verdad en esa afirmación?
Cuando yo empezaba a ejercer, recuerdo que un compañero ya veterano me dijo: “cuando empiezas a ejercer la profesión sólo quieres estar en el despacho: todo es nuevo, todo te interesa, todo te enriquece, vas aprendiendo y ganando experiencia; pero con el tiempo, te cansas de estar en el despacho”.
Es cierto, aunque también que los Administradores de Fincas tenemos la inmensa suerte de combinar un trabajo de despacho con infinidad de actuaciones fuera de él: tenemos que acudir a bancos, a oficinas de la Administración (si bien cada vez menos por el avance hacia la sociedad digital), a inspecciones y peritajes en los edificios, y cómo no, a juntas de las comunidades. Esa versatilidad nos libera de la atadura de estar siempre en el despacho, un espacio que no deja de ser cerrado, y que podría generar cansancio, sensación de trabajo rutinario y repetitivo, e incluso en ocasiones aburrimiento.
Con todo, creo que un Administrador de Fincas feliz nunca se cansa de estar en su despacho, con tareas de contabilidad, gestión de incidencias, atendiendo a los clientes, proveedores, etc.; en definitiva, administrando las comunidades, que es en lo que consiste su profesión.
Por supuesto que nuestra vida no se agota en el despacho, y hay muchas más cosas que nos hacen felices, pero si lo pienso bien, donde soy más feliz es en mi despacho. Allí me siento útil, eficiente, en fin, realizado, y por tanto, feliz 😉
Y tú, ¿eres feliz en tu despacho?