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Hace unos días tomaba café con un colaborador y, a raíz de un titular de prensa, nos pusimos a hablar de macroeconomía. Hay muchas conversaciones en las que llegamos a dudar sobre si nuestro interlocutor realmente nos está entendiendo, y en esta tuve la suerte de que mi colega reconociera que no sabía el motivo por el cual la deflación era un problema tan grande como yo había “sentenciado” minutos antes.

Como me ocurre en algunas asambleas de Comunidades de Propietarios, me gusta cuando te dan la oportunidad de trasladar información de valor, o que simplemente resulte interesante para aquel que realmente está dispuesto a ESCUCHAR, y esta fue una de esas ocasiones.

Pues bien, le hice a mi amigo retrotraerse varios años atrás, a aquellos años en los que sabías que si querías comprar algo tenías que hacerlo rápido proque en pocos meses, o incluso días, podía haber subido de precio. Pues ahora corríamos el riesgo de que sucediese justamente lo contrario, que la economía se pudiera contraer porque el demandante de un producto, o servicio, no efectuara la compra porque probablemente podría conseguirla más económica si esperaba un poco o ampliaba su búsqueda. Y este efecto provoca un riesgo enorme de contraer la economía, especialmente a nivel macroeconómico.

Conforme se lo estaba explicando a mi colega, lo trasladé al sector de la Administración de Fincas, y lo combiné con esa hipersensibilidad que le ha entrado a casi todo el mundo con la variable precio. Y digo esto porque la mayoría de los Administradores de Fincas, al igual que la mayoría de sectores, nos enfrentamos a:

  1. La espiral deflacionista. Que se nos pida que bajemos los honorarios porque cobramos mucho, y porque todo está bajando. No ayuda mucho, especialmente, cuando vamos orgullosos a nuestra reunión habiendo negociado varios de los servicios de la comunidad.
  2. Que varios folios de presupuesto detallando nuestro valor añadido terminan casi siempre en una “subasta, en la que el precio es la variable cuasi única, debido a esa hipersensibilidad a la que nos ha empujado este cambio estructural, que muchos denominan crisis.
  3. Aquel refrán de “lo barato sale caro” está en desuso porque te acostumbras a cambiar de móvil o de tele en cuanto dejan de funcionar correctamente, y sigue funcionando todo.
  4. Lo que yo denomino Dumping Inconsciente. En muchos casos, y cuando no te has formado empresarialmente, estas aceptando rebajas en los precios sin saber si realmente estas trabajando por debajo de tus costes. Eso puede ser el principio del fin de tu negocio: NO LO PERMITAS.

Lo que terminé hablando con mi colega fue sobre aquel “cliente” que pide rebaja en todo, pero que curiosamente luego se molesta porque la empleada de un comercio, o tu administrativo/a, cobren el salario mínimo y echen más horas que un reloj, sin darse cuenta que esa actitud suya es la gasolina que prende esa espiral deflacionista que acaba “quemando” un buen servicio o restando calidad de un producto.

Compañero, mis conclusiones son:

  • Sé didáctico y demuestra tu valor añadido. No ten rindas y fórmate para ello si hace falta. COMUNICA!!!.
  • Toma medidas para evitar trabajar por debajo de tu coste de producción. De hecho es vital que tengas un margen de beneficio digno, sino te quemarás.
  • Innova, transforma tu despacho.
  • Apoyate en el marketing de despachos para hacer tangible tu valor añadido.
  • [piopialo vcboxed=”1″]Frenemos entre todos esa espiral deflacionista.[/piopialo]

Espero que las conclusiones de aquel café te sirvan. Recuerda que ejemplos como el Circo del Sol son la muestra de que con esfuerzo y determinación todo es posible.