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Con todo esto de la garantía profesional de los Administradores de Fincas colegiados, me da por reflexionar en el significado real y auténtico del mensaje que transmitimos a la sociedad. Los que me conocen bien, saben lo que pienso y siento respecto a la comunicación; es como siempre en todo el gran fallo. Hay seis maneras de no entenderse. No conozco, pero no quiere decir que no exista una comunicación más eficaz que aquella en la que nuestros resultados hablan de nosotros. Eres lo que comunicas.

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Si quieres comunicar que eres un profesional has de serlo, y eso no consiste en tener una apariencia. #BE. Pero ¿Qué es la profesionalidad?

“Característica de la persona que desempeña un trabajo con pericia, aplicación, seriedad, honradez y eficacia, o del trabajo así desempeñado”

En su definición vemos que conlleva: PERICIA, APLICACIÓN, SERIEDAD, HONRADEZ Y EFICACIA. Cinco elementos que hay que entender que son indispensables. Especialmente yo añadiría la vocación como elemento vital para el desarrollo de cualquier profesión, sea la que sea. Aunque reconozco que esa vocación puede llegar tras un tiempo de experiencia, y vendrá determinado por amar aquello que hacemos. El talento igualmente es necesario, puesto que no todas las personas por su propia condición tenemos el talento necesario para desarrollar todas las actividades, hay dones personales muy útiles para determinadas profesiones. Un vendedor que no sea comunicativo, difícilmente podrá desarrollar su función, por ejemplo.

Pero volviendo a la profesionalidad, tenemos que entender que de los CINCO ELEMENTOS, cuatro de ellos: la pericia, la aplicación, la seriedad y la eficacia, son capacidades que se adquieren por la formación que tenga el futuro profesional. La honradez, sólo depende del valor personal y único de la persona en sí misma, nunca de un colectivo.

La garantía profesional entonces debe venir determinada por esos CINCO ELEMENTOS. En el caso de la honradez, se presume hasta que no se demuestre lo contrario. Pero cuando eso ocurre, que se es deshonrado, el colectivo al que pertenezca habrá de poner todos los medios necesarios para que ese deshonrado profesional quede fuera.

En cuanto a la garantía de pericia, aplicación, seriedad y eficacia, debe realizarse con el control al acceso de la profesión, algo que lamentablemente no ocurre aún con la mía, pero que algún día espero pueda darse. Los licenciados en derecho para poder ejercer la profesión de abogado han de realizar unas pruebas determinadas y con la superación de ellas, están aptos para colegiarse que por cierto es obligatorio.

En el caso del Administrador de Fincas, a día de hoy, desafortunadamente ni hay pruebas de acceso (más allá de la aportación de un título formativo, por imperativo legal) y la colegiación no es legalmente obligatoria. Se está trabajando en ello intensamente desde los que ejercen cargos en los diferentes Colegios y Consejos Generales, con el apoyo de aquellos colegiados que entendemos que el libre ejercicio de esta profesión no sería bueno ni para la profesión ni para la sociedad, y esperemos que pronto haya resultados que redunden de forma eficaz en esa imagen que queremos trasladar.

Pero siguiendo el hilo de mi ilustre compañero Fabio Balbuena,… “depende de cada uno en nuestro día a día ser honrado y contribuir a cambiar la imagen que la sociedad tiene con nosotros“.

Todos sabemos que la profesionalidad está en crisis, lo vemos día a día en nuestros despachos, y ésta viene en parte por esa equivocada presión social de bajar precios que ha redundado en la falta de formación general del colectivo.

En mi humilde opinión, a pesar de la enorme dificultad ante la cantidad tan grande de leyes, normas, etc… nuestra misión como Administradores de Fincas, entre otras funciones, la principal es GARANTIZAR LA SEGURIDAD JURÍDICA DE LAS COMUNIDADES Y POR ENDE, LA DE NUESTROS ADMINISTRADOS.

Un AAFFectuoso saludo.

Maribel Orellana Gil

Col. 2392 CAF Málaga