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Hace unos días leí esta entrevista al actor y director Tim Robbins en el periódico El Mundo a propósito del estreno de la película “Un día perfecto”, del director Fernando León de  Aranoa, que protagoniza junto a Benicio del Toro.

El titular de la entrevista decía así: “Vivimos secuestrados por una minoría muy rica”, pues esta minoría muy rica tiene una inmensa maquinaria de propaganda capaz de convencer a la gente de que lo que les conviene a ellos es también lo mejor para todos.

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A raíz de esta afirmación, se me ocurrió preguntarme qué ocurriría si las sociedades funcionaran como comunidades de propietarios. Porque las comunidades de propietarios son verdaderas democracias. Los acuerdos se adoptan por las mayorías que establece la ley, y no es posible que una minoría muy rica “secuestre” la voluntad de la mayoría. Se trata de un sistema de toma de decisiones sometido al imperio de la ley y a la voluntad de la mayoría, no a la voluntad de los más ricos.

Si las sociedades funcionaran como verdaderas democracias, esto es, como comunidades de propietarios, seguramente no se produciría el secuestro al que se refiere Robbins, y es posible que no existieran tantas desigualdades sociales. Porque en última instancia, las decisiones de la junta de propietarios siempre buscan el mayor beneficio para la comunidad, representado por la voluntad de la mayoría. El sistema desde luego que no es perfecto, puesto que es posible que algunas decisiones de la mayoría no sean justas o beneficiosas para todos, y por eso está previsto un mecanismo de impugnación de los acuerdos. Pero en todo caso es mejor que la decisión impuesta por “lobbies” o “grupos de presión”.

En este sentido, los Administradores de Fincas somos parte de un (casi perfecto) sistema democrático que en cada junta se manifiesta, y yo me siento orgulloso de pertenecer a este colectivo, que desempeña una función esencial en las comunidades de propietarios.