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Qué duda cabe que la formación es uno de los trabajos constantes y maravillosos de cualquier profesional, pero en el caso de los Administradores de Fincas, en mi consideración, es de una importancia vital, ello por cuanto tocamos tantos palos en los que siempre hay resquicios abiertos que debemos rellenar, como las juntas de dilatación de los edificios.

En mi caso particular, y en el de otros muchos compañeros, no sólo vamos a los cursos que hacen nuestros Colegios Profesionales, sino que nos movemos a lo largo y ancho del país, en busca del conocimiento que nos ayude, que contribuya a perfeccionar nuestros servicios.

Llama poderosamente la atención que, en el caso de Málaga, a pesar de la cercanía, en el II Congreso de Administradores de Fincas de Costa y Residencial la asistencia creo que fue muy poca, teniendo en cuenta el número de colegiados que somos en la provincia (la 3ª en número de colegiados de todo España), y teniendo en cuenta la cantidad de compañeros que asistieron de fuera (bravo por ellos).

Congreso de Administradores de Fincas de Costa en Malaga 2015

Cierto es que la formación requiere un esfuerzo en muchos sentidos -económico, personal y empresarial (en mi despacho tuvimos que cerrar el viernes para poder asistir, dado que vamos las tres que lo integramos)-, pero cultivar nuestros conocimientos es igual de importante que dar nuestros servicios.

Lo cierto es que en concreto de este último de curso estoy muy agradecida, en muchos aspectos. A su finalización, un grupo de nosotros nos fuimos de asueto por mi magnífica ciudad, y lo pasamos genial. Y como no podemos evitarlo, charlamos y conversamos sobre nuestra profesión. Resumiendo (por no alargarlo, dado que las anécdotas dan para varios post), lo primero fue descubrir la cantidad de compañeros que no están colegiados, y que trabajan como Administradores de Fincas bajo la colegiación de otros, y que por supuesto asistieron al curso; en el argot colegial (que no en el mío) esto es lo que se denomina intruso; las bromas fueron de lo más. Como siempre me gusta escuchar, presté toda mi atención en sus argumentos para no estar colegiados. Todos tenían titulación para acceder a la colegiación, dato nada despreciable, que “atenta” contra la base de la defensa de nuestra profesión. Sin embargo, entiendo que habría que reflexionar sobre ello, porque a mí me resulta siempre muy curioso cómo la imagen constante desde las instituciones colegiales (de algunas más que de otras) es la persecución de estos intrusos, como si fueran responsables de todos nuestros males, responsables de la imagen de los Administradores, e incluso de malas prácticas. Ahondas un poco y te sorprendes, dado que grandes Administradores de Fincas colegiados delegan en sus empleados que no lo están para asistir, sobre todo, a las juntas de propietarios, que parece ser que es lo que a la larga más cansa y menos gusta. A mí esto me parece un poco como la religión católica de nuestro país, “ser católico” pero no cumplir con los mandamientos, o los sacramentos establecidos.

Esto redunda aún más en mi convencimiento de que el problema no es colegiación obligatoria o no; el origen es realmente el acceso a la profesión, pues mientras eso no se regule no estamos haciendo nada. Pero, o no lo ven, o no lo quieren ver. A mí, y a muchísimos otros compañeros, nos da más miedo el recién colegiado, por poner un ejemplo Arquitecto Técnico, que en vista de su falta de trabajo se colegia en un Colegio Oficial de Administradores de Fincas, tan tranquilamente, pues el título le da acceso sin más, porque considera ver un filón de mercado en las Comunidades de Propietarios, que esos intrusos que llevan años trabajando como Administradores junto a otros, en constante formación, apasionados por la profesión, y respetándola y defendiéndola.

Erramos en el mensaje igualmente, ya que defendemos la colegiación como una garantía de profesionalidad, y con el acceso que tenemos ya me dirán cómo. Este es un tema que se pasa de largo, y que seguramente más de uno tergiversará mis palabras y no entenderá la reflexión a la que realmente yo pretendo llegar. Lo que pretendo es hacer una crítica constructiva; pensar diferente no es un delito, y reflexionar es esencial.

Otra reflexión es que en todos los cursos se repiten los mismos comentarios: “compañero, he aprendido más con tus preguntas que con la ponencia”. Es un hecho más que constatado, y lamentablemente en los cursos el tiempo siempre es escaso para preguntas.

Otra reflexión que cabe es que a pesar de que en los último cursos se habla constantemente de innovación, en los propios cursos no se hace; yo asisto a un gran número, y puedo decir que casi siempre es más de lo mismo, mismos ponentes, mismas ponencias… La innovación de los cursos es prácticamente nula. Se ha innovado en los últimos con las famosas mesas redondas (que generalmente curiosamente son cuadradas) al final de las jornadas, y que generalmente son uno de los momentos de más atención y gratificantes de las mismas dado que las intervenciones son muy interesantes, porque precisamente se convierten en el momento de más participación, y porque las reflexiones son absolutamente enriquecedoras. En este último curso cabe destacar un compañero de Huelva que lleva muchos años en el ejercicio y que defendió como nadie los argumentos para tener los honorarios que tiene, que al parecer eran más elevados que los de otros compañeros, pero defendió sus servicios muy dignamente, y nos invitó y animó a todos a hacerlo, marcando la diferencia de nuestros servicios como elemento diferenciador. Ello animó mucho a los congresistas.

Y por último destacar que la despedida generalizada, entre los besos y abrazos, era la de “nos vemos en Santander”, donde se celebrará el próximo Congreso Nacional de Administradores de Fincas. Está claro que no sólo nos interesa aprender conocimientos, sino que además nos gusta relacionarnos entre nosotros, y pasarlo bien. Así lo hicimos y así lo disfrutamos.

congreso nacional de administradores de fincas santander 2015

Termino dando siempre las gracias a todos los compañeros Administradores de Fincas, por su afecto, y por compartir la pasión de una profesión más que extraordinaria.

Maribel Orellana Gil

Col.2392 CAF Málaga