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Durante un tiempo fui usuario de Ubuntu, un sistema operativo basado en Linux. Es un sistema con una espectacular velocidad y fluidez, y lo que es mejor, es mucho menos vulnerable frente a los virus informáticos en comparación con otros sistemas.

Su nombre deriva de la palabra africana “Ubuntu”, que significa “si ganan todos, ganas tú”, y haciendo gala de tal nombre, se basa en el espíritu de colaboración y contiene múltiple software de licencia libre y código abierto.

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Los Administradores de Fincas somos como Ubuntu. Nuestra labor se centra en el mejoramiento de la vida de las Comunidades de Propietarios que administramos, y nuestro objetivo es que ganen todos los vecinos, porque de esa manera ganamos nosotros.

Todo el mundo quiere ganar, y no me refiero sólo al mundo de la competición deportiva. En el ámbito personal, todos buscamos nuestro propio beneficio. Los vecinos quieren que todo funcione correctamente, y quieren que el coste de ese funcionamiento sea el menor posible.

Paradójicamente, en muchas ocasiones los administrados nos reprochan que no miramos lo suficiente por su bolsillo, que los servicios son caros, y se olvidan de que no todo está en el precio.

Conviene recordar que nosotros, los Administradores, vivimos de nuestros clientes, de las Comunidades que administramos, y por tanto, es lógico que nuestro principal interés sea que las cosas funcionen, que los mantenimientos se hagan adecuadamente, que las reparaciones y obras se lleven a cabo sin errores ni defectos de ejecución. Es decir, los Administradores buscamos que el cliente esté satisfecho, pues de esa manera conservaremos nuestro cargo. En definitiva, también los Administradores queremos ganar, y para eso, en muchas ocasiones no hay que atender sólo al precio.

Lo que ha ocurrido a raíz de la tan nombrada crisis económica es que el dicho “al final lo barato sale caro” ha sido reemplazado por el conocido “yo no soy tonto”, un mensaje poderoso que esconde una estrategia tramposa.

Qué duda cabe que, a título personal, a todos nos interesa pagar menos por el mismo producto, pero la diferencia en el caso de las Comunidades de Propietarios se encuentra en que nos encontramos en el ámbito de los servicios, y ahí es más difícil establecer un criterio fijo y hacer comparaciones. No se puede medir y comparar con total exactitud un servicio presupuestado por distintas empresas, pues en el precio influyen otros muchos factores, como la calidad de los materiales, forma de ejecución y mano de obra cualificada, seguridad, tiempo de ejecución, molestias ocasionadas, acabados, limpieza, garantía ofrecida y respuesta ante reclamaciones, etc. Es lo que termina configurando el “valor añadido” del servicio.

Este debate no es nuevo, y afecta a todos los ámbitos del mercado, incluidos los propios Administradores de Fincas. Al sector de la Administración de Fincas también ha llegado el “yo no soy tonto”, y el “todo incluido” o “gestión integral”. Es claro que esos mensajes son incompatibles con lo que representa Ubuntu.

Con el Administrador yo no soy tonto, que capta la Comunidad buscando su propio beneficio, sólo gana el propio Administrador. Lo peor es que su mensaje de captación acabará convirtiéndose en el mensaje suplantado (“lo barato es caro”), con el consiguiente desprestigio para la profesión.

En cambio, con el Administrador Ubuntu ganamos todos, Comunidad y Administrador, porque ofrece precios adecuados a su servicio para no defraudar a sus clientes. Busca el beneficio de sus clientes, ya que si sus clientes ganan, también gana él.

 

Y tú, ¿eres un Administrador Ubuntu?