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El otro día vi una publicidad de una conocida marca de productos para el pelo que decía: “ONDAS (IM)PERFECTAS”. El mensaje es ambiguo, pues por un lado muestra un cabello ondulado, pero al mismo tiempo, al colocar el prefijo “im” entre paréntesis nos está indicando que tales ondas imperfectas son perfectas. Es una “imperfección perfecta”. Muy sutil.

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En el ámbito profesional, creo que todos los Administradores de Fincas queremos hacer bien las cosas, ser buenos profesionales, y desempeñar nuestro trabajo de forma eficiente. No sólo porque sea gratificante para nosotros, sino porque tales resultados comportan la satisfacción del cliente, quien nos puede recomendar a otros potenciales clientes. Es el conocido “boca a boca”.

Lo que ocurre es que somos humanos, y como tales, somos imperfectos. Porque,

¿Existe algo que sea perfecto?

Los budistas dicen: “momento presente, momento perfecto”. Tal vez sea lo único perfecto, y también puede que no lo sea, porque ese momento presente dura sólo un instante, y por tanto, es imperfecto, pues para ser perfecto, debería ser eterno. Aunque si tomamos el presente como una sucesión de momentos, ya tenemos una continuidad de momentos perfectos, y así, tenemos la perfección. De hecho, el presente es perfecto porque es lo único que tenemos, pues el pasado ya se fue, y el futuro aún no ha llegado.

Lo cierto es que las cosas no siempre salen bien, pues cometemos errores. Pero como decía Charles Chaplin, “me gustan mis errores, no quiero renunciar nunca a la hermosa libertad de equivocarme”. Es más, grandes logros surgieron de los errores. Ya lo dijo Edison: “no he fracasado, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”. E incluso el éxito suele llegar gracias al fracaso; ese es el mensaje del mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, Michael Jordan: “he fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito”. 

Sean, pues, bienvenidos los errores, si eso nos permite aprender para mejorar, progresar y evolucionar, no sólo como profesionales, sino también como seres humanos (im)perfectos.